La guerrilla del ELN pone a prueba su voluntad de paz

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La guerrilla del ELN empieza el 2018 poniendo a prueba su voluntad de paz. Aunque el 9 de enero termina el cese del fuego bilateral que empezó en octubre después de la visita del papa Francisco a Colombia, el grupo armado asegura que no se levantará de la mesa de diálogo que mantiene con el Gobierno de Juan Manuel Santos desde febrero de 2017 en Quito.

“La mesa no puede ser interrumpida por el hecho de que el acuerdo sobre el cese del fuego culmine. Por el contrario, debe fortalecerse desarrollando los puntos de la agenda pactada”, aseguró el primer comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, en un vídeo divulgado el 29 de diciembre.

En las imágenes, que tienen como fondo una zona montañosa del país y se observan las banderas de Colombia y de la guerrilla, Gabino, acompañado por hombres armados y con la cara tapada, destaca que durante los últimos meses han hecho un esfuerzo por buscar una salida política. “De nuestra parte, hemos honrado la palabra empeñada y hemos cumplido lo acordado. No hemos visto la misma conducta del Gobierno”, reclamó el guerrillero.

El Ejecutivo, a través de Gustavo Bell, el nuevo negociador designado para adelantar el acuerdo con el ELN, reconoció las dificultades, pero se mostró optimista. “El cese ha sido positivo, con incidentes, pero ha sido más lo positivo que lo negativo. Lo que nos debe motivar es a que haya mayores esfuerzos para poder resolver los incidentes en la manera más expedita”, dijo Bell a Caracol Radio. Según su balance, existen diferencias en las interpretaciones de los términos en los que se fijó el cese y reiteró la necesidad de extenderlo. “Soy razonablemente optimista”, aseguró. El alto al fuego ha sido el logro más destacable desde que las dos partes se sentaron a conversar. Sin embargo, no se ha acatado como se esperaba.

De acuerdo con el monitoreo del Centro de Recursos para el análisis de conflictos (Cerac), desde el inicio del cese entre el ELN y la fuerza pública, se ha evidenciado una reducción en la intensidad de la violencia en las zonas donde tiene presencia la guerrilla, pero durante el último mes se ha registrado un deterioro en el cumplimiento. Por acciones ofensivas de la guerrilla han muerto 14 personas, incluyendo un gobernador indígena. Durante el último mes se registraron además seis reportes de acciones violentas atribuidas al ELN y siete civiles fueron secuestrados.

La población civil en el Pacífico chocoano y nariñense ha sido la que más ha sufrido el incumplimiento del acuerdo. Allí han tenido que soportar el enfrentamiento entre grupos armados que se siguen peleando el dominio de economías ilegales. La ausencia del Estado ha permitido que el control de algunos pueblos esté en quienes llevan las armas.